Publicidad:
Terra
La Coctelera

Hoy dia continua ocupando puesto importante su empresa

Hoy en día, continúa ocupando un puesto importante en su empresa y poco más sé de él desafortunadamente.
He de hacer un alto en ésta historia. No puedo más, me estoy enamorando de un chico. Ya lo dije; ha pasado un año desde que me casé y hace un tiempo que me gusta un compañero de trabajo. Ufff, me dan escalofríos hasta en las orejas y se me debe de poner una cara de merluza cada vez que hablo con él que no tiene explicación. A mi me llamaba la atención pero no había tenido mucho trato con él, ya que él está de tardes y apenas coincidíamos. Pero una tarde me pidió una compañera que le sustituyera y así lo hice pero no por estar con éste chico, sino por los dineros.
El caso, estuvimos toda la tarde charlando de nuestras cosas, riéndonos… pufff parecía que éramos tal para cual. Aunque seguíamos sin coincidir, utilizábamos el Messenger para seguir hablando y entre nosotros, yo notaba que había algo, no se sabe qué, pero algo morboso. Fue mi santo y organizamos una cena todos los compañeros de trabajo. Cuando llegué, nos miramos y ya sabía que esa noche algo pasaría.
Se me olvido decir una cosa muy importante; éste chico es gay. Sí es gay, lo reconoció no hace mucho. Es un chico, muy guapo, demasiado y no se le nota nada, pero nada de nada la pluma. Pero eso si. Lleva un año muy loco. Todas las historias que nos contaba eran ciertas, tan solo hay que cambiar que en vez de chicas, eran chicos. Ufff, qué bueno está!
De todos modos, lo que sentíamos el uno por el otro, no era amor, era morbo, vicio… Así que esa noche, la noche de la cena de mi santo, después de jugar con las miradas y querer y no poder, nos fuimos a tomar una copa. Pero claro, también nos fuimos todos. Yo había quedado con mi marido que me dijo que se pasaría para estar con nosotros. Las asauras se me salieron cuando le vi aparecer… David y yo, estábamos a punto de besarnos, yo sabia que ese momento iba a pasar, cuando una amiga nos dijo: Pero qué hacéis, estáis tontos o qué. Y al mismo tiempo entró mi marido. Mae mía la que se hubiera liado, nunca mejor dicho. Estaban todos, hasta nuestra coordinadora y un chico, compañero también, con el que mantuve una relación muy clandestina durante unos meses, jejeje, ya la narraré. Así que no pasó nada, seguimos de copas y David provocando, pero con mi marido allí pegado no pude ni respirar.
Me dijo que había sentido algo, que era algo raro, pero que él sintió algo cuando intentó besarme. Seguimos como si nada, pero no.
A partir de ese momento es como si nos hubiésemos unido más, como si fuésemos amigos de toda la vida

Seguimos...

Pero durante estos quince años, han sucedido cosas de las que he aprendido demasiado. No sólo se han basado en una relación de pareja, existían más personas que me han influido en todos los aspectos.
Gracian: a Gracian le conocí un mes de diciembre. Era amigo de unas amigas de las que yo me distancié un poco ya que inicié una relación con Sebas en junio de ese mismo año. Tampoco era una relación muy seria pero nos veíamos todos los días. Sebas trabajaba en Cartagena, ciudad donde yo vivía. Cuando salíamos de clase, de camino a casa, pasábamos por su taller, él se dedica al montaje de lunas y parabrisas, y siempre que pasaba me decía algo entre dientes, hasta que ese 18 de junio de 1992, en una fiesta que hicimos de fin de curso, se presentó a buscarme. Desde entonces, todos los días.
Pues al mismo tiempo, unos meses más tarde es cuando conocí a Gracian. Le veía cada sábado cuando salía con mis amigas pero nunca me atreví a decirle nada. El caso es que había algo en él que me atraía. Llegaron las fiestas de navidad y decidimos celebrar Nochevieja en casa de Óscar, uno de los amigos de Gracian. Fue la primera noche que llegué al día siguiente a mi casa y la primera que me emborraché, qué disparate de merluza que pillé! Pero me lo pasé fenomenal. Estuve tonteando con Chencho, besitos y manitas; Gracian se hacía notar pero se mantuvo al margen. A la semana siguiente fui a comprarme una camisa a una tienda en el centro de Cartagena. Cuando iba de camino, oí a lo lejos; Natalia, Natalia… Estaba en la acera de enfrente Gracian con su moto, daba la casualidad que también tenía que hacer unas gestiones esa mañana en la cámara de comercio. Nos quedamos un rato charlando y entre otras cosa me dijo que ese fin de semana nos podíamos ver, que tenia que decirme algo antes de irse a Córdoba. Gracian es un chico con dineros, su padre era el dueño de una famosa empresa de harinas que tenía varias empresas en diferentes provincias de España. Él se dedicaba a estudiar y a trabajar para la empresa familiar.

Primera etapa

Anoche me llamó un antiguo amigo. Tiene veintitrés años y una niña de casi dos. Me dijo que me vaya a vivir con él, que ha dejado a su mujer, que quiere pasar el resto de su vida conmigo. Claro, que yo estoy casada, este mes pasado ha hecho un año. A Juan, mi amigo, le conocí hace seis años en Córdoba. Es una historia muy larga, pero una historia de amor y desamor.
A los quince años comencé a vivir mi adolescencia. Iba a un colegio de monjas, en Cartagena. Es un colegio precioso, con muchos pinos, flores, columpios de todo tipo… y muy amplio, con aulas enormes con ese típico olor a goma. Mis primeras salidas empezaron a dar su fruto.
Tengo que decir que mi infancia no fue muy buena, pero para hablar de eso necesito tiempo y encontrarme con fuerzas. Lo que sí decir, que estaba gorda, me dio por no comer y sólo quedarme en casa para estudiar. Pasaba la mayor parte del tiempo sola porque mis padres se separaron y mi madre se pasaba el día trabajando. Me alimentaba a base de jamón york y coca-cola. Bueno, también en ocasiones, comía golosinas porque me daban bajones de azúcar. A pesar de que día a día perdía kilos por horas, me miraba al espejo y nunca estaba como deseaba, siempre me veía gorda. En fin, emprendí una etapa de vivir tal y como era, gorda o flaca, me daba igual.
De esta manera conocí a Sebas, mi marido, de eso hace ya quince años, pufff como pasa el tiempo…

Aquí estoy

Aquí estoy. Esperando que algo bueno me pase en esta vida, en esta `puta vida´. El caso esque nos pasan cosas buenas y cosas mejores pero no sabemos apreciarlas. Sé que no hay cosas malas, solamente que algunas situaciones y acontecimientos que estamos destinados a vivir pues carecen de ser buenos o mejores. Tal vez, no sepamos tan siquiera lo que queremos.
En fin, me he propuesto echar la vista atrás y pararme a pensar en todo lo que me ha marcado a lo largo de estos treinta y un años que ya tiene mi cuerpo. Digo esto, porque no sé si mi mente o mi corazón han alcanzado esta edad o quizás, ya estén al final de sus días. Todo es tan complicado...
Sólo tengo ganas de llorar y de preguntarme el por qué de mi existencia. Pero la respuesta es siempre la misma; no la sé. Claro, ke ya tengo los ojos secos, ya no me apetece llorar, ya no me apetece luchar, ya no...,ya no...
Pues sí, intentaré de averiguar el sentido de lo que me ha tocado vivir, porque pienso que todo pasa por algo, y ya que me ha pasado a mí, quiero saberlo o reflexionar sobre ello. Trataré de hacer algo que nunca hice; escribir. Y cada día, si las condiciones me lo permiten, escribiré, aunque sea unicamente mi nombre. Ainnssss, que triste! Lo que siempre he pedido y es de lo que menos tengo: TIEMPO.
Pues a partir de ahora me voy a dedicar un poquito de tiempo, un poquito de mi tiempo. Copón si esque es mi tiempo!